INCUMPLEN URBANOS EN CAJEME EN CALIDAD DE UNIDADES

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Hasta 2003, los camiones urbanos en Cajeme, igual que en todo el estado de Sonora, transitaban en las condiciones que querían los concesionarios. Cobijados por el Gobierno, que les exigía el pago de impuestos estatales y municipales como a cualquier otro servicio; no se preocupaban por tener unidades que cumplieran con requisitos, como tener camiones de modelos nuevos, limpieza interior, condiciones mecánicas adecuadas. En pocas palabras, muchos de los camiones eran considerados por los usuarios como ‘chatarras’.

 

SUBA y BUS SONORA, sistemas de transporte incompletos

Con la llegada al Gobierno de Eduardo Bours Castelo, apareció el sistema SUBA, que desapareció las rutas y las cambió por líneas de diferentes colores y comenzaron a circular camiones nuevos, provocando rechazo sobre todo de los transportistas que estaban acostumbrados a que los ‘apapachara’ el Gobierno en turno y la capital del estado estuvo varios días en jaque por las protestas de los dueños de camiones. Finalmente, las aguas se calmaron y el programa de transporte operó los años que duró el gobernador Bours Castelo; pero no todos los camiones eran de modelo reciente, es decir, circulaban unidades viejas por la ciudad.

Con la llegada del gobierno de Guillermo Padrés, el programa cambió de nombre a Bus Sonora, que también ofreció nuevas unidades, a muchas de las cuales, por cierto, les instalaron pantallas que proyectaban las bondades del Gobierno panista y según las palabras del entonces mandatario, era un antes y después del sistema de transporte urbano del estado; sin embargo, en Cajeme los concesionarios de las empresas SITOSA terminaron el sexenio con una deuda que rebasa en la actualidad los 50 millones, en pagos que no se hicieron a INFONAVIT y al IMSS y dejaron a los choferes sin recibir los beneficios de esas prestaciones. Y al finalizar ese sexenio, la flotilla de camiones era de pésima calidad, según las declaraciones del dirigente del sindicato de choferes, Luis Alfonso Acosta Cárdenas.

Después de la herencia en deudas que dejó la única Administración Estatal diferente a la que había gobernado por años Sonora, la de Guillermo Padrés, el sistema de transporte urbano en el estado se encontraba hasta 2015 con deudas que hasta la fecha siguen sin pagarse en su totalidad. En los tiempos padresistas, las empresas SITOSA y CONCATRAPSA eran las que ‘partían el queso’, según las palabras de los mismos choferes. Con Óscar Hinojosa y Francisco Castro al frente y a pesar de haber recibido subsidios de la Administración Estatal, la deuda que provocó la ruptura ascendía a los 6 millones de pesos y, según el empresario de TUSEC, Bernardo Beltrán, ahora los están presionando a ellos para que la paguen, aun cuando los activos, talleres, unidades, refaccionaria y todo lo relacionado con los camiones, quedó en manos de Hinojosa y Castro.

 

Nuevo Gobierno, nuevo programa: UNE

Con la llegada de Claudia Pavlovich Arellano al Gobierno de Sonora, una de las preocupaciones principales era la atención y solución al sistema de transporte urbano, que desencadenó en un nuevo concepto, el UNE, y la promesa de renovación total de las unidades que circulan en el estado en beneficio de los más de 200 mil usuarios de este servicio a nivel estatal.

Las empresas que ahora se hacen cargo de manejar los camiones son TUSEC, con Bernardo Beltrán; TICSA, con Julio Mendívil a la cabeza; TRAMO, con Javier del Río, y FISHER-GALMAR, con Óscar Hinojosa y Francisco Castro, asociados con unos empresarios de Hermosillo. Los de las últimas dos empresas no respondieron a las llamadas y mensajes para pedirles su versión sobre la situación del transporte en Cajeme.

Y para abatir el rezago de camiones nuevos, la gobernadora ha entregado unidades nuevas en Hermosillo, Navojoa y Cajeme, con el eslogan que identifica a este Gobierno y, por otra parte, para solucionar parte de las demandas de los empresarios del transporte, una nueva tarifa se implementó de ocho y nueve pesos de los camiones.

Sin embargo, para los transportistas la actual tarifa los tiene ‘ahorcados’, con los pagos que deben hacer por los compromisos que adquirieron con los camiones modelo 2017. Según Bernardo Beltrán, cada mes pagan alrededor de 475 mil pesos entre el financiamiento de la unidad y el seguro del viajero. Para este concesionario lo correcto para sacar adelante estos pagos sería una tarifa de 14 pesos. Y acepta que el Gobierno Estatal los apoya con los viajes gratuitos que ofrecen a los estudiantes, pero no es suficiente para asumir los costos que tienen mensualmente.

 

Pudieran ganar mejor sueldo los choferes: sindicato

Para el sindicato de choferes de transporte urbano, con Luis Alfonso Acosta Cárdenas al frente, aun cuando lograron bonos que benefician a los trabajadores puntuales y que cumplen con la empresa, el sueldo que reciben de alrededor de ocho a nueve mil pesos mensuales, además de prestaciones junto con el bono es bueno, pero pudiera mejorar sobre todo porque se han esforzado por dar un buen servicio y tratar bien al usuario. Y de las condiciones en las que tienen que laborar, asegura que la empresa TRAMO es la que tiene unidades en peores condiciones con camiones ‘chatarra’ y que la Autoridad del transporte no debería permitir que salgan a circular por las calles. Y que de los más de 200 que circulan por la ciudad, la mitad son de esta empresa, con lo que no se está ofreciendo un buen servicio al pasaje como se ha prometido en muchas ocasiones. Es decir, todavía les quedan a deber un transporte digno de ellos a los usuarios sonorenses.

 

Taxistas, competencia desleal

Aunado  a las dificultades que tienen para pagar los camiones que adquirieron, la Línea 9  tiene que lidiar con la competencia desleal que les aplican los taxistas, quienes se ubican en el callejón Argentina, esquina con No Reelección para ‘robarles’ el pasaje todos los días, asegura Bernardo Beltrán, y las autoridades no han hecho nada para retirar a los choferes de taxis del lugar.

Agregó que para ellos ha sido efecto colateral porque con los Uber les bajó la demanda del pasaje a los choferes de sitios, pero que no tienen por qué afectar a los camioneros quitándoles sus ingresos.

 

Presumen camiones de calidad

El empresario de TICSA, Julio Mendívil Márquez, asegura que las 18 unidades que tienen en la Línea 9 son las mejores que circulan por la ciudad, con una frecuencia de paso de ocho minutos y tienen un buena relación con el sindicato y los choferes a los que les pueden llegar a pagar hasta nueve mil pesos mensuales si se ‘aplican’ y ofrecen un servicio de calidad al pasaje.

Bernardo Beltrán, por su parte, asegura que de los 54 carros que tiene TUSEC, 10 son unidades 2017 y se han enfrentado al vandalismo en las Urbi Villas, que están al poniente de la ciudad, con daños de estudiantes de secundaria que generaron gastos de reparación de 30 mil pesos en un solo camión y sin que se fincara ninguna sanción a los estudiantes vándalos.

Aun así, asegura que se esfuerzan por ofrecer unidades de calidad y las otras 44 unidades que circulan fueron reparadas desde 2015 para dar el servicio de calidad que merecen los cajemenses.

 

Tiene Cajeme camiones buenos a medias

A resumidas cuentas, el sistema de transporte en Cajeme no ha logrado ofrecer que el total de las unidades sean nuevas y ofrezcan servicios de aire acondicionado, choferes uniformados, limpieza interior y óptimas condiciones mecánicas, porque de las 410 concesiones que tienen los empresarios, (107 TUSEC, 168 TRAMO, 36 TICSA y 99 GALMAR), circulan alrededor de 220 unidades, de las cuales la mitad está en pésimas condiciones, lo que provoca un servicio de mala calidad para el usuario. En su defensa, los empresarios argumentan lo de siempre: tarifa muy baja, que por lo que resta de este sexenio difícilmente aumentará. Lo que provocará el deterioro de los camiones y que regrese el sistema de transporte urbano a los orígenes, cuando el Gobierno no se involucraba y operaban en las condiciones que querían ofrecer a los sonorenses: un servicio de pésima calidad.

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