EXHIBE SERIE DE TV CRUCE DE DROGAS EN SONORA  

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Hermosillo. La primera temporada de la serie estadounidense “Dope” incluye un capítulo donde muestra el tráfico de narcóticos por territorio sonorense.

En el documental de 45 minutos, presentado la última semana de 2017 a través de la plataforma Netflix, inicia el recorrido visual en el vecino estado de Sinaloa, donde se cultiva la mariguana y se “raya” la flor de amapola, donde se obtiene la goma para crear el opio o la heroína.

La primera escala en Sonora, realizada por los documentalistas Seamus Mirodan y Nonuk Walter, es sobre el puesto militar de Querobabi, donde muestran toda la tecnología de este punto de revisión.

Después, la segunda escala es en Puerto Peñasco, donde los lancheros sinaloenses descargan el narcótico trasladado por la costa del Mar de Cortés en un viaje que dura cuatro o cinco días.

La siguiente estancia es en la ciudad de Nogales, a la que le llaman “el último eslabón”, en la cadena contrabandista del cártel de Sinaloa.

Allí, visitan una casa de seguridad, donde se oculta la mercancía, en un sótano secreto, con toneladas de tierra para que no lo encuentren las autoridades.

En esa guarida entrevistan a quien dice llamarse “Miguel”, encargado de cuidar el narcótico y explicarles a los documentalistas que un kilogramo de mariguana en la frontera vale unos dos mil pesos, pero en Arizona, Estados Unidos, esa misma cantidad valdría más de mil dólares (aproximadamente unos 20 mil pesos).

“Miguel” estima que en esa casa de seguridad almacenan cerca de cinco toneladas de mariguana, más el cargamento que recién acaba de llegar, por lo que toda la mercancía junta representa una ganancia de un millón de pesos para el cártel de Sinaloa. 

En el periplo de esta serie también entrevistan a Ludo, el jefe de la plaza, cerca del muro, quien relata que la titularidad de esa zona la ganaron por medio de la fuerza, a balazos, y que lo motivó a involucrarse en el mundo de narcotráfico la idea de prosperar.

Dijo que él lleva a sus hijos a las mejores escuelas de la ciudad para que no sigan su ejemplo y se retirará del contrabando cuando tenga un rancho o negociación tan rentable como el tráfico de narcóticos.

En esta videopresentación también entrevistan al Comandante, es el jefe de sicarios que resguarda el territorio de bandas contrarias al cártel de Sinaloa y de los “bajadores”, personas dedicados a robar cargamentos a la mafia.

El Comandante relata que se inició como asesino a sueldo desde los 14 años porque desarrolló un inmenso gusto a su labor.

El jefe de sicarios, junto a sus acompañantes, baja de la unidad donde lo están entrevistando, para explicar que enmedio de la oscuridad, la montaña o el desierto existen vigilantes al servicio de la organización y que en el momento que detectan un automóvil por las rutas de contrabando, al instante le informan si esa unidad es parte del cártel, es un contrario o autoridades.

Al final de la cadena de producción sonorense se encuentran los llamados “burreros” o “mulas”, quienes cruzan la droga sobre sus hombros a través del muro de seis metros de alto, el desierto por el que se internan de una a tres semanas y las ciudades donde reciben la carga.

En esta ruta de tráfico se topan con la patrulla fronteriza, a la que evaden con ayuda de vigilantes serranos, a quienes llamas “punteros”.

También se valen de vestimenta camuflajeada, espargatas (pantuflas de cacería para no dejar huellas en el camino) y de pintura negra en spray, que es utilizada para cambiar el color blanco de los galones de agua.

Uno de los “punteros” internado entre el desierto y la montaña estadunidense para llegar a la ciudad de Phoenix suelta una lapidaria frase:

“Aunque no pagaran, igual aquí anduviera”.

Las palabras de este vigilante clandestino dan el nombre al segundo capítulo de la serie en Netflix.

En esta primera temporada, de tres capítulos, están dedicados también la ciudad de Baltimore, Estados Unidos que está invadida por consumidores de heroína y fentanilo.

La tercera y última entrega se desarrolla en Chicago, donde se muestra que la población está sumida en el consumo de crack o piedra.

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