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TIENEN CAJEMENSES ADICCIÓN AL CASINO

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Asistir con frecuencia a los casinos o practicar juegos de apuesta pareciera algo inofensivo que se realiza por entretenimiento, pero esto puede desencadenar una fuerte adicción y convertirse en una enfermedad.

En la década de los noventas la Ludopatía o Juego patológico fue reconocido como una enfermedad por lo Organización Mundial de la Salud (OMS).

Entre los síntomas de dicha enfermedad se pueden detectar la falta de capacidad de la persona para auto-controlarse, no poder frenar su impulso por jugar, así como cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, mal humor, poca tolerancia, entre otros.

Según información de la Dirección de Juegos y Sorteos de la Ciudad de México, actualmente en México este problema no es tratado a fondo por Sistema de Salud Pública y se encuentra en una etapa incipiente en cuanto a su tratamiento, además de que en el país no existen estadísticas oficiales de este fenómeno.

 

Apoyan a ludópatas a dejar el juego

Ante el fuerte problema que existe en las personas que sufren de adicción al juego en 1956 nació el grupo Jugadores Anónimos en la ciudad de Los Ángeles, California, mismo que hace 11 años llegó a México.

En Cajeme existen dos grupos de ayuda para aquellas personas que padecen Ludopatía, informó Luis O. Miembro activo de Jugadores Anónimos.

"La Ludopatía en mi concepto es una enfermedad más fuerte que la drogadicción y el alcoholismo porque desde el momento que vas al casino empiezas a segregar serotonina, dopamina y endorfinas; está diagnosticado que somos drogadictos sin consumir".

El integrante de Jugadores Anónimos, aclaró que la ludopatía no es un vicio, sino una enfermedad que trae consigo fuertes problemas económicos, familiares e incluso hay quienes han optado por el suicidio al haber tocado fondo.

En el municipio los grupos de ayuda para personas adictas al juego son "Trascender" y "Bienestar", los cuales atienden a un promedio de 40 personas en las sesiones.

‘Jugadores Anónimos’ brinda atención de manera gratuita a todo aquel que la necesite, y están ubicados por la calle Allende y Quintana Roo donde el grupo Trascender tienen reuniones a las 19:00 horas de lunes a viernes.

 

Máquinas traga monedas, un casino ambulante

Sin ningún tipo de regulación operan las máquinas tragamonedas y de ello basta con dar un recorrido por el primer cuadro de la ciudad en donde se pueden encontrar pequeños casinos ambulantes.

A la vista de todos en la banqueta se encuentran estás máquinas de juego cuya finalidad es "ganar dinero si el azar lo permite" en las cuales es común ver a personas de la tercera edad pasar el rato.

Para desestresarse o ver "que le sacan a la máquina" son los comentarios de quienes juegan en ellas y pueden hacerlo durante horas. Además, este tipo de máquinas son de fácil acceso para los niños, pues es común que las tienditas de la esquina cuenten con una o dos.

 

Los tres casinos en Cajeme

En el municipio de Cajeme existen solamente tres casinos y son regulados por la Dirección de Juegos y Sorteos.

Desde el inicio de la actual administración la dependencia no ha otorgado nuevos permisos para que operen más negocios de este tipo, informó Wenceslao Cota Montoya.

El delegado de la Secretaría de Gobernación (Segob), expuso que los casinos que actualmente se encuentran operando se deben a que el permiso es anterior a esta administración y ha cumplido con los requisitos para su renovación.

"El control de casinos se rige por la Dirección de Juegos y Sorteos en la Ciudad de México, donde ellos supervisan e intervienen" explicó.

 

Problemas de juego lo hicieron pensar en suicidio

Por diversión y para distraerse comenzó a asistir al casino, inició jugando con pequeñas cantidades de dinero pero con ganar en pocas ocasiones la emoción lo hizo incrementar la suma, hasta que las deudas comenzaron a volverse un problema.

Esta es la historia de Luis, un ludópata que poco a poco empezó a tocar fondo por las deudas y la necesidad de asistir constantemente al casino.

Recordó que comenzó jugando con pequeñas cantidades hasta que en una ocasión un peso de convirtió en mil, fue así que cifra destinada para jugar fue creciendo.

"A mí me daban dinero mis clientes y yo lo gastaba en el casino, era dinero que no era mío, la última vez que perdí fue una fuerte cantidad de dinero, por tantos problemas llegue a pensar en el suicidio" expresó.

Señaló que la ludopatía es una enfermedad difícil pues la familia no comprende, es tener una adicción, sientes la euforia desde que vas camino al casino.

 Hasta el día de hoy son ocho los que tiene sin entrar al casino, esto después de hacer un compromiso con Dios y su persona.

 "Hace siete años estaba desayunando en el mercado y había una máquina de monedas y jugué dos pesos y eso bastó para que soñara que estaba en el casino, fue una pesadilla para mí y fue cuando decide acudir a Jugadores Anónimos" relató.

Finalmente, es notable encontrar que desde que se abrió el primer casino en Cajeme, la población, sobre todo los adultos mayores, adquirió un nuevo vicio, que difícilmente podrán eliminar de su vida diaria: jugar a las maquinitas con la esperanza de hacerse rico.

 

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