NIÑOS EN ALBERGUES NO PIERDEN VIDA FAMILIAR

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El Estado de Sonora marca la pauta a nivel nacional con un programa que da la oportunidad a niñas, niños y jóvenes que habitan en albergues, de vivir en una familia externa y estar en un entorno de paz, seguridad y amor.

La directora del Sistema DIF en Sonora, Karina Zárate Félix, habló acerca de ese programa que lleva por nombre: Familias Solidarias del Sistema DIF Sonora, el cual nació con un fin muy importante: proteger a los menores que viven en albergues y darles a la par la oportunidad de seguir teniendo un contacto directo con familias que se hagan cargo de ellos de manera temporal.

 

¿Cuándo nació el programa de Familias Solidarias?

Fue en mayo del 2019 cuando, ante la presencia de la gobernadora Claudia Pavlovich, lo dimos a conocer; lo central de él, es que todas esas niñas, niños y adolescentes que viven en centros de asistencia social, tengan la oportunidad de ser abrazados con amor por una familia en tanto la situación legal de sus padres se resuelve de una manera favorable para el menor.

Es trabajar con familias con el modelo de acogimiento familiar, que estén interesados en amparar en sus hogares a algún niño, niña u adolescente que se encuentre en alguna institución de gobierno o albergue en Sonora. De esa forma, ellos, en lugar de pasar el tiempo en una institución o albergue, lo puedan pasar en una convivencia familiar, dentro de un núcleo familiar.

Para aquellas personas que deseen o estén interesados en darle protección a una niña, niño o adolescente, está este programa que se puede trabajar en Sonora a través de la ley del DIF y de una forma de convenio que acabamos de pactar, por ejemplo, con la organización de nombre “Efecto Esperanza”, que es una asociación civil de Estados Unidos que trabaja en Arizona; es un tanto distinto a lo que se hace en nuestro estado, pero en esencia es un acogimiento familiar de menores.

Ellos vienen a darnos su aportación para poder iniciarnos con esas familias a las cuales invitamos para que reciban toda la información que deseen. Hay un proceso que llevar, hay estudios que hacer, sin embargo, es un proceso no tan tardado, pero que nos permite trabajar con esas parejas, familias o personas, para poderles entregar a un menor y ellos ya no se encuentre en las instituciones.

 

¿Qué buscan entonces ustedes?

Familias que tengan este ánimo y solidaridad de ser precisamente una familia solidaria y acoger en sus hogares a estos niños, niñas y adolescentes en Sonora.

 

¿No es adopción, verdad?

No es adopción, es un cuidado temporal, no tiene fines de adopción, es un cuidado temporalizado en lo que se resuelve o se concluye algún juicio o proceso legal por los que los menores estén pasando.

 

¿Desde qué edades que entran en el programa?

Desde recién nacidos hasta antes de cumplir los 18 años. Estamos hablando de casos donde hay un niño o niña, hijo de padre o madre consumidor de alguna droga y que por cuestión de protección de los derechos de estos niños, se ve la necesidad de protegerlos dentro de algún albergue o institución.

Por eso, en lo que los padres se rehabilitan, el niño en lugar de estar ese tiempo de tres a seis meses en lugar de estar en una institución puede estar dentro de una familia, esperando que su padre o madre se rehabilite y luego estar listos para volver con ellos, pero ya de una manera segura.

 

¿Se les apoya económicamente a las familias que participan?

Aquí no hay un apoyo o pago por medio del gobierno ni nada, solo está la solidaridad y la voluntad de las familias de hacerse cargo, de responsabilizarse de los cuidados de la restitución de los derechos de los niños en acompañamiento con la procuraduría de protección y el DIF Sonora, para que el tiempo en el que menor esté dentro de sus hogares siga con su rutina diaria, que vaya a la escuela, tenga alimentación, vestimenta, salud, etcétera.

Es un tiempo de solidaridad y donde esas familias se harán cargo de ellos al 100 por ciento y con un acompañamiento psicológico, de seguimiento a los casos, pero la familia es la responsable de hacer esa ayuda solidaria.

 

¿Qué pasaría si los niños después no se quieran ir de nuevo con sus papás?

Eso es parte de las situaciones que se pueden presentar, pero es un trabajo que se tiene que hacer tanto con el área de psicología, de procuraduría y en este caso con esa asociación que trabaja con los niños y con las familias de acogida y padres para hacer un buen trabajo con este programa.

 

¿Cuántos menores y familias ya forman parte de Familias Solidarias?

Hay 67 parejas que ya se han acercado con nosotros desde que empezamos en mayo del 2019. Hay cinco niños y niñas que ya están con una familia solidaria en este momento. El menor más grande tiene 17 años y el más chiquito cinco años y con las convivencias empezamos desde octubre del 2019.

 

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