‘CRIMEN UNIFORMADO’ SIGUE SUS OPERACIONES EN CAJEME

Por

en

En distintas ocasiones el titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, doctor Alfonso Durazo Montaño, ha utilizado el término ‘crimen uniformado’ para explicar sobre la colusión y complicidad que existe entre grupos delictivos y policías en activo.

En el municipio de Cajeme no ha sido la excepción y tal es el caso que en varias ocasiones elementos de la Guardia Nacional han dado palos de ciego contra policías municipales.

Autoridades de los tres niveles de gobierno han reconocido la colusión que existe dentro de la corporación policiaca en Cajeme.

Durazo Montaño explicó también que esta colusión no sería posible sin el apoyo de funcionarios o políticos.

 

‘Chamaquea’ municipal a elementos de la Guardia Nacional

Una vez más, elementos de la Guardia Nacional fueron no cumplieron con su trabajo al ser ‘chamaqueados’ y dejar en libertad a un agente de la Policía Municipal que fue detenido en extrañas circunstancias para darle la atención; esto luego de que se le sorprendieron en poder de un arma de fuego, pasamontañas, unas pinzas cizallas y un equipo similar a un soplete para cortar lámina.

A pesar del hermetismo que generó esta ‘grave omisión’ de los integrantes de ese cuerpo de seguridad nacional, se conoció que los hechos ocurrieron alrededor de las 4:00 de la mañana del miércoles 15 de abril, en Ciudad Obregón.

El protagonista principal de este cuestionado y condenable episodio es Paúl Jovani Á. C. quien era acompañado por dos individuos más.

Por el mismo silencio en que se ha pretendido envolver este asunto para evitar que trascienda a la luz pública, no se conocen las características del vehículo que abordaban.

Fuentes allegadas a la misma corporación revelaron extraoficialmente que el policía en cuestión, con ‘largo historial’ a su paso por la corporación, no ofreció resistencia cuando miembros de la Guardia Nacional le marcaron el alto al vehículo que conducía.

Contrario a ello, tras ser descubierto en esa comprometedora situación se comportó muy ‘amigable’, más cuando lo hallaron en posesión de una pistola escuadra Glock, calibre 9 milímetros.

 

Aseguró que era el arma de cargo

Tratando de pasar desapercibido, con evidente naturalidad dijo que es agente policiaco y que el arma la traía de cargo; es decir el arma oficial para el desempeño de sus funciones, cuando en realidad no tiene arma asignada pues no cuenta con la respectiva portación, debido a que tiene reprobados los exámenes del Centro de Control de Confianza (C-3).

Por tanto el arma de fuego era ilegal, constituyendo un delito en fragancia.

Por otra parte, sobre los demás artículos que le fueron encontrados (pasamontañas, soplete y cizallas), no dio detalles, ya que la premisa era por el arma de fuego.

De esta forma, se sabe que pidió la ‘atención’ de manera respetuosa y al ser ‘sorprendidos’ los marinos decidieron dejarlo en libertad tras mantenerlo retenido unos minutos con la condición de que ellos, personal de la Guardia Nacional, se quedaría con el arma para verificar si en realidad era de cargo.

 

Con mentiras y engaños libra detención

De esta forma, Paúl pudo escapar de tan delicada circunstancia y se retiró sin que fuera investigado por quienes son considerados elementos con elevado perfil de inteligencia y conocimientos.

A título de rumor, policías que se enteraron de este asunto no descartaron que el conflictivo policía se dispusiera a realizar algún ‘trabajo’, como se dice coloquialmente, dado a sus antecedentes algunos de ellos consignados en notas periodísticas y otros más se mantienen en secreto a voces al interior.

Por la mañana del mismo miércoles, al enterarse elementos de la Guardia Nacional que fueron engañados, se trasladaron a la Jefatura de Policía Preventiva y Tránsito Municipal.

Cuentan que llegaron al edificio policiaco muy molestos y decididos a detener al policía en mención, pero al preguntaron en repetidas ocasiones sobre su paradero nadie les informó nada, pedían en barandilla le marcaran por teléfono o le hablaran por el radio, siendo ignorados por los electos ahí presentes.

Visiblemente molestos volvieron a pedir el número telefónico pero nadie lo proporcionó.

Se estableció que personal de Barandilla dijo desconocer dónde estaba y también no conocer su número telefónico, por lo que los uniformados se retiraron presumiblemente para elaborar un Informe Policial Homologado (IPH).

Con el documento elaborado, la idea era remitir el arma de fuego al Ministerio Público de la Federación (MPF), pero al tratar de entregarla sin persona detenida ésta les fue rechazada por agente federal, ya que requirieron al portador de la misma, por lo que se retiraron y hasta el momento se desconoce en manos de quien quedó el arma.

Paul es policía municipal comisionado a la academia de policía, no porta arma de fuego ya que actualmente no aparece en la listado de agentes que tienen aprobado el examen de Control y Confianza (C-3).

Es hijo del policía jubilado Margarito, quien al inicio de la presente administración se desempeñó como funcionario de seguridad, sólo que a las pocas semanas tuvo que dejar el cargo en medio de fuertes señalamientos y en los últimos meses se encarga de la formación de comités ciudadanos.

 

En enero se registró también enfrentamiento

Esta no es la primera ocasión que personal de la Guardia Nacional que está asignado en esta zona es engañado y hasta maltratado, como ocurrió la tarde del martes 21 de enero pasado en bulevar Almendro entre bulevar de la Rivera y Rododendro, en la colonia Beltrones.

En este escenario, al tratar de revisar a los ocupantes de una Jeep Patriot y un pick up Ford, Lobo, cuatro puertas, fueron encarados enérgicamente Marco Antonio L. F. que se ostentó como comandante de la Policía Municipal.

Aunque traían armas largas y a una persona, al parecer ‘levantada’ en contra de su voluntad evidentemente golpeada, fueron detenidos por personal de la guardia nacional pero nunca mostraron la portación de armas de fuego -pistolas y rifles de alto poder-.

El incidente subió de tono y por más de 30 minutos fueron rodeados por militares que intercambiaban palabras altisonantes.

Argumentaron que estaban realizando una ‘investigación’ y que malamente los paraban, ya que ellos, los de la Guardia Nacional, no debían molestarlos porque traían patrullas del municipio, así como la comida y pago del hospedaje, y no se valía lo que estaban haciendo.

En su momento, este medio informativo dejó constancia periodística de lo sucedido.

En ese entonces la Guardia Nacional era dirigida por el primer subinspector Immer García de la Cruz.

 

La venganza de la Guardia Nacional contra policías municipales

Al día siguiente el jueves 16 de abril se registró ‘otra detención’. Se trata del agente policiaco Teodoro S. M., ‘El Teo’.

Se establece que la detención fue una reacción, ya que no andaban buscando ‘quién se las hizo sino quién se las pagara’.

Debido a ello, el elemento fue detenido en un lavado de carros al hallarlo en posesión de dos  cargadores abastecidos para pistola Glock y lo turnaron al Ministerio Público de la Federación, trascendiendo que los marinos de la Guardia Nacional recibieron orden de no dar ninguna ‘atención’ a policías municipales.

Se conoció que la tarde del mismo jueves otro elemento municipal conocido como Francisco Brayan M. R. fue detenido también con un cargador, pero en esta ocasión se le dieron facilidades y se retiró del lugar.

 

Guardia Nacional no ha presentado resultados

Fue a principios de este año cuando de manera oficial se hizo el arribo del cuerpo de seguridad al municipio de Cajeme, con un contingente de 60 elementos.

A través de diversas notas periodísticas se ha dejado evidencia de la operatividad del grupo mixto, conformado por elementos municipales, estatales y militares, sin embargo, desde la llegada de los elementos de la Guardia Nacional, inicialmente a cargo del primer subinspector Immer García de la Cruz, hasta la fecha no se han dado a conocer resultados específicos sobre las acciones de la corporación en el municipio, por lo menos de manera oficial.

García de la Cruz en su momento mencionó que la instrucción de orden federal era contribuir a la disminución de los índices de inseguridad, para lo cual tendrían cercano contacto con la ciudadanía.

Sin embargo, en apenas poco más de tres meses desde que iniciaran labores en Cajeme y comunidades del Valle del Yaqui, se han cometido 134 asesinatos.

Con relación a la misma fecha del año anterior, los crímenes han aumentado en un 36.73%, quedando de manifiesto la falta de resultados por parte de la Guardia Nacional.

Noticias Relacionadas

Envía tus comentarios