“NUNCA DEJARÉ DE BUSCAR A MI HIJA”: NORA LIRA, MADRE RASTREADORA

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“Yo no voy a perder la esperanza hasta no hallarla, hasta no encontrar su osamenta, no voy a quitar el dedo del renglón, que ella pueda estar con vida”, fueron las palabras de Nora Alejandra Lira Muñoz, quien encabeza al grupo de Rastreadoras de Ciudad Obregón, cuya misión es la búsqueda de familiares y amigos que han desaparecido.

“Yo le prometí que la voy a buscar porque ella tiene que descansar, si está ella en una fosa, ella tiene que descansar y yo también, tengo que darle una sepultura digna para que todos sus amigos y su familia tengan un lugar donde ir a verla”.

Fernanda desapareció el 2 de octubre del 2018, fecha en que comenzó la angustia y la agonía que viven su madre, familiares y amigos, dando paso a la necesidad de buscarla por cuenta propia.

Al recordar esos primeros momentos, sus ojos se llenaron de lágrimas, las primeras de muchas que ha derramado a lo largo de casi dos años.

Esa noche del 2 de octubre, al no llegar la joven a su casa, le marcaban al celular, el cual estaba apagado, y su angustia creció al grado de acudir a las autoridades al día siguiente, se levantó el acta, y a partir de ese momento tuvieron que convertirse en investigadores por cuenta propia, en afán de conseguir una pista, por mínima que fuera.

Nora Lira mencionó que los primeros meses fueron de mucho estrés y sufrimiento, el cual se iba acrecentando. “Los primeros dos meses fueron algo terrible, no te puedo explicar, todavía no me cae el veinte, a casi dos años ya, a mí no me cae el veinte de que probablemente mi hija ya no esté aquí con nosotros”.

Cuando puso la denuncia, pasaron los meses y no se veían avances, no hay ninguna investigación; incluso, los que estaban en la Agencia de Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) fueron muy crueles, emitiendo juicios por el solo hecho de ser mujer.

La afligida madre mencionó que tanto su hija como ella misma fueron señaladas y juzgadas por las autoridades que había en la AMIC.

“Simplemente por ser mujer, por haber cometido un error, o haberse equivocado, estábamos siendo etiquetadas y señaladas, porque a mí también me atacaron y me dijeron que no le ponía atención, que no tenía rienda, cuando la gente no sabe realmente la química que había entre nosotras dos”.

Mencionó que la relación era de amistad, más que de una madre y su hija, ya que la tuvo a los 15 años, y fueron muy cercanas entre ellas.

 

Comenzó la búsqueda

En enero del año pasado, después de ver que las investigaciones no presentaban avances, le nació la idea de hacer una marcha en nombre de su hija, Fernanda, a la cual comenzaron a sumarse otras familias que tenían el mismo problema, personas desaparecidas.

“Ahí se suman más compañeras, conozco más madres que tienen hijos desaparecidos, porque al momento de convocar, la marcha ya no era solamente por mi hija, ya era por todos los desaparecidos”, explicó.

Recordó que se acercó al grupo de las Guerreras Buscadoras de Empalme, cuyas integrantes le brindaron su apoyo, pero a medida que crecía la necesidad de continuar con las búsquedas, se veían limitadas, ya que debía ser bajo la supervisión de ese grupo.

De ahí nació la idea de crear un grupo local que denominaron Rastreadoras de Ciudad Obregón, y al cual se fueron sumando cada vez más familias; actualmente son alrededor de 15 las personas que trabajan o realizan esta actividad, de buscar cuerpos u osamentas en lugares inhóspitos.

Así como comenzó la andanza de las Rastreadoras, que han visto cómo se les han cerrado muchas puertas, pero existen personas que han colaborado para que tengan lo indispensable para poder continuar con la búsqueda.

“Nuestro colectivo se ha etiquetado por trabajar, no buscar escaparate público, lo único que queremos es encontrar a nuestros hijos, las veces que se sabe que salimos es cuando encontramos una osamenta, pero la gente no sabe que salimos cada fin de semana”, detalló.

Han estado colaborando con elementos del Ejército Mexicano, que son quienes las acompañan en sus labores, debido a que son en quienes confían.

 

Enfrentan muchas limitantes

“Hemos batallado mucho, somos un colectivo independiente, que se nos ha caracterizado que con nuestros propios medios hemos salido”, apuntó Nora Lira.

Comentó que existen personas a las que les han solicitado ayuda, pero es la ciudadanía la que más colabora, con donaciones de agua, gel antibacterial, incluso algunos empresarios las dotan de palas, picos, escobas.

Sin embargo, para movilizarse no cuentan con vehículos con capacidad de poder entrar a terrenos difíciles, que son donde tradicionalmente buscan fosas clandestinas.

“No estamos pidiendo un carro, es una impotencia tan grande de no tener el apoyo, es mucho el trabajo, son muchas las salidas”.

Además, los gastos de comida, gasolina, sueros, incluso, algunas compañeras se han puesto mal, con deshidratación, “hemos dejado suelas, necesitamos calzado apropiado, no tienen una idea de los lugares en los que nos hemos tenido que meter”.

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